"Es hora de reconocer, valorar y dar también el lugar que se merece a este tipo de profesionales [...] y muchos continúan pensando que decir "es bueno o es malo" es hacer una crítica. Por el contrario, el crítico sólo dice lo que lo que halla en un texto y determina si pertenece a la literatura gracias a sus claros conocimientos de largos años de estudio. El gusto por un libro lo decide el propio lector. Lo que sucede es que hay que enseñar a leer...y en esto, el crítico, sí tiene mucho que decir"
("La crítica literaria", Mónica Maud)
Fuente: http://www.cervantesvirtual.com/
Extraigo el último párrafo de un artículo que invita a una justa defensa de un colectivo excesivamente minusvalorado y ninguneado... Ciertamente, esto de que todos los críticos literarios son descendientes de Satanás bien parece un acto de la más denigrante cobardía por parte de los escritores que se complacen antes, es lógico, en revestir de gratitud hacia sus lectores lo que en realidad es puro egoísmo y absoluta soberbia; si estos últimos fueran algo más exigentes seguramente este tipo de "creadores"a los que nos referimos (innumerable raza) mendigaría en la puerta de cada experto en la materia al grito de "por favor, acójame, vienen a por mí..."; el crítico no tiene que aguantar solamente que "todo el mundo" se crea con derecho a pontificar (que no opinar) sobre literatura con base o sin ella... Para más inri, debe soportar, con paciencia y resignación estoicas, que su criterio sea asumido como destructor, corrosivo, malintencionado, canalla por naturaleza, fruto del engreimiento y no de la preparación, a veces, incluso, pataleta de escritor fracasado.
Otra cosa es que, por desgracia, no todos los críticos se merezcan tan apelativo; aunque, eso sí, por suerte, no todos los escritores están tan carentes de toda humildad.
Es curioso que los mismos que maltratan así a una persona cuya devoción es el mensaje literario y punto- la que realmente se implica para defender este arte- luego se apunten al pancarteo de las mismas consignas que, a través de la cultura general, han filtrado los avances de esta ciencia humana que es la Teoría de la Literatura (sin que ellos sepan, por supuesto, quién narices es Jakobson, Le Man o Kristeva ni hayan leído en su vida a Horacio). Si los que se llaman escritores supieran que antes de ostentar tal título tendrían que ganarse el de lectores y autocríticos, entenderían el compromiso del buen filólogo o teórico literario y otro gallo nos cantaría... a los críticos y/o a los que no nos autodenominamos poetas, dramaturgos o narradores, sino, sencillamente, aprendices y adictos a esa necesidad sin más que es en sí la literatura.
John Cleese dixit
It´s... AngiePython´s The flying Verses...
Copyright
Todos los textos, poemas, relatos y entradas de este Blog poseen copyright de su autor y están amparados por la ley de protección de la propiedad intelectual. Para cualquier referencia póngase en contacto con éste o añádase detalladamente dicho origen. Gracias.
Mostrando entradas con la etiqueta Aprendiz de Lady Lazarus como Violeta Violenta.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aprendiz de Lady Lazarus como Violeta Violenta.. Mostrar todas las entradas
jueves, 11 de febrero de 2010
domingo, 24 de mayo de 2009
¿Qué se puede esperar de quien se pasea exhibiendo dos cartílagos en sus manos?


... decía una conocida activista antitaurina. La única finalidad de esta entrada es apoyar con cada una de mis entrañas, como he hecho desde que me conozco, la barbarie del toreo, una de las más flagrantes muestras de que el sadismo y la carencia supina de evolución cultural alguna se hacen eco disfrazadas de "arte" y "fiesta nacional"... Me avergüenza como española que ésta sea nuestra fiesta nacional, un reducto de prácticas inquisitoriales (páginas negras no tan lejanas... pero, claro, qué negativa, inútil y partidista la memoria histórica) que se conserva hipócrita dentro de nuestra sociedad super avanzada; igual que me eleva el espíritu que en este país el matrimonio sea tanto hetero como homo, que el aborto deje de ser un delito... me duele que esta masacre siga siendo seña de identidad de nuestra península, que a los guiris les hará mucha gracia pero a mí me transmite la mismísima naúsea sartreana.
En fin, que para arriba compañeros, que esta causa merece la pena, que mucho avance pero aún no hemos sanado de esa enfermedad que nos hace considerar a los animales como mitad de nosotros, seres que vinieron al mundo para distraernos y que, en cualquier caso, no pueden ser protegidos por el hombre porque, claro, "con la de niños que sufren en el mundo..."; ¿alguien me puede explicar qué tiene que ver una cosa y la otra?,¿implica acaso la falta de atención a una tragedia como el hambre o la enfermedad humanas en el planeta?... La respuesta es no, sobre todo teniendo en cuenta que los que se rebelan con esa retahíla suelen ser los seres menos solidarios del mundo. No hay más: ya está bien (lo último el cartelito de la Iglesia, como siempre abriendo caminos y haciendo gala de su inconmensurable sensibilidad, en contra del aborto -viva la manipulación barata, populachera, vivan por tanto Intereconomía, La Razón(?), el Fede y toda la charpa)... Llega el momento de hacer algo más que hablar (por supuesto, hablo por mí, no seré yo quién diga a nadie lo que tiene que hacer). La verdad es que habría sido inmensamente feliz habiendo participado de esta "tumbada" última en Sevilla, bajo un sol de (in) justicia y de sangre falsa hasta arriba, mientras el asesinato (¿o es que un animal no merece ese término?), como antaño las ejecuciones públicas, saca a la luz la contrahecha grandeza de demasiados seres humanos.
Mientras la única esperanza de los toros sea descansar en paz, el fin del alarido sobre el albero, nuestro sueño nunca llegará del todo. Solo nos queda, entonces, la vigilia.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Violeta Violenta... Adaptar a Shakespeare, la eterna cuestión palpitante...

HOY, ROMEO Y JULIETA (Franco Zeffirelli)
... Uno de los grandes aciertos de Franco Zeffirelli, un director que ha hecho del academicismo ( evocado normalmente de forma peyorativa) un arte...Y es que merece una valoración positiva alguien que sin más pretensión que trasladar la mítica pieza desde nuestro imaginario colectivo a la gran pantalla hace un cine artesano, currado, abierto a un público amplio... Por supuesto que esto no hace per se al buen cine pero la sencillez de este director además de no ser nada corriente, necesita también de su talento para transmitir tanto como él hace a partir de una recreación clásica y archifamosa; nos demuestra que tanto la fidelidad combinada con genial estilización de Branagh como una revisión más cercana al ideario cultural tradicional son dignas de reconocimiento, y además que lo académico, por llamarlo de alguna forma, no tiene porqué estar falto de un corazón que late tras el objetivo de la cámara. Desde luego, los protagonistas son la viva imagen de cómo se han configurado los personajes creados por Shakespeare en el devenir de la cultura occidental... Ante esto, para mi no cabe un "eso es fácil" sino un enhorabuena, los ha sacado del libro y les ha regalado una encarnadura real. Todo un privilegio disfrutar de la versión original gracias a la edición en dvd porque el doblaje que cubre hasta las canciones (" Tu juventud... Veráaaaáaaaásss caer también") mejor olvidarlo (sí, los actores españoles de doblaje son geniales, pero pasar por alto la importancia de la voz en el actor original me parece un atraso y ya doblar las canciones de "Cletus")... Con lo buena que es la bso pues la verdad pierde. Nada que objetar en contra, comparto lo dicho anteriormente, y si quiero recordar el espacio de la escena final, ese cementerio que da pie a reencuentro de Los protagonistas y además al de Romeo con los caídos a causa de tan arraigada rivalidad. No la veía desde pequeña en la tele y la verdad es que tiene una magia especial, ha envejecido muy bien y a pesar de algunos aspectos más o menos subsidiarios es ahora más que nunca un clásico imprescindible, que enriquece la caleidoscópica lista de acercamientos a Shakespeare, a destacar el magnético Olivier, la pasión de Welles y los no siempre bien reconocidos y soberbios trabajos de Branagh, que se alimenta de los maestros anteriores para ofrecer un enfoque distinto que ya venía siendo muy necesario con respecto al dramaturgo anglosajón.
Queda abierta así esta pequeña sección en la que haré un recorrido por todos los acercamientos a Shakespeare, desde los más afortunados (véase, el Hamlet de Branagh) hasta las pifias mentales (¿Mercuccio con plataformas?).
lunes, 1 de septiembre de 2008
Violeta Violenta... Billy Elliot (Stephen Daldry, 2000)



“Inolvidable Billy”
Exquisita película a nivel temático y argumental... En pocas palabras, a todos lo niveles.Perfecto entramado a dos bandas entre lo que podríamos llamar cine social y la tierna, emotiva pero nada sensiblera historia de un niño de familia pobre y destronada que cambia los guantes de boxeo por el tutú... Entrelazando ambas líneas, que se nutren de esta forma mutuamente, surge la dificultad del protagonista (magnífico y con una presencia tremenda en pantalla... Dios nos libre de los niñitos del “american system”) de cara, primero, a manifestar un gusto 'inapropiado' para un chico y, segundo, a la práctica seria de su incipiente arte... Por supuesto, con entorno humilde y en condiciones laborales precarias, madre fallecida en la infancia y aptitudes para algo que todavía tiene un estigma sexista muy marcado, este film cumple la difícil propuesta del mejor cine, en muchos casos independiente y alejado así de las cesiones que suelen exigir los grandes estudios, esto es, una historia intensísima en cuanto a lo emocional pero en la que se mantiene magistralmente la contención en lo dramático y la ironía ante lo tópico ya comentado... La emoción que genera es mucho más profunda y da como resultado una inyección de energía positiva gracias a la perspectiva del niño, que afronta con inteligencia y sensatez el desarrollo de los acontecimientos, y al hecho de que progresivamente, partiendo de un escenario tan poco prometedor, los obstáculos se van solventando...Al hilo de esa ruptura del horizonte de expectativas del espectador, es necesario destacar la ausencia total de maniqueísmo en los personajes, eligiendo como ejemplo idóneo de lo que digo la evolución del padre, un hombre que en un primer momento parece vaticinar una amargura que ya le ha carcomido sin remedio el corazón y que ofrece su lado más entrañable con el desarrollo de la trama.. En general, los personajes resultan, en contra del excesivo dramatismo o la desmesurada agresividad que se podría esperar, ante todo rotundamente humanos, jodidos, sí, pero- quizá también por eso- sensibles. Con una banda sonora genial que, añadida a todo lo demás, hace de ésta una película imprescindible, de lo más interesante del inicio de la década, sin duda, y un paso adelante en la compleja empresa que supone abordar el tema histórico social, aunque el film rebase el género y la denuncia sea algo que rodea pero no el fin, sin quedarse en un fidedigno y comprometido retrato de un espacio tiempo determinado en el cual la historia del particular no es más que un pretexto (cosa que al carismático y querido Loach a veces le sucede).Se puede ser dramático y contenido, no hay que caer en rollos dickensianos venidos a menos (Bailar en la oscuridad, del “incuestionable Trier –lo peor y tristemente casi único conocido y reconocido del Dogma) o en folletines inverosímiles de corte engañosamente íntimo (Caso de Cinema Paradiso, puro lacrimeo mohoso cuya única grandeza reside en una magnífica banda sonora).
Exquisita película a nivel temático y argumental... En pocas palabras, a todos lo niveles.Perfecto entramado a dos bandas entre lo que podríamos llamar cine social y la tierna, emotiva pero nada sensiblera historia de un niño de familia pobre y destronada que cambia los guantes de boxeo por el tutú... Entrelazando ambas líneas, que se nutren de esta forma mutuamente, surge la dificultad del protagonista (magnífico y con una presencia tremenda en pantalla... Dios nos libre de los niñitos del “american system”) de cara, primero, a manifestar un gusto 'inapropiado' para un chico y, segundo, a la práctica seria de su incipiente arte... Por supuesto, con entorno humilde y en condiciones laborales precarias, madre fallecida en la infancia y aptitudes para algo que todavía tiene un estigma sexista muy marcado, este film cumple la difícil propuesta del mejor cine, en muchos casos independiente y alejado así de las cesiones que suelen exigir los grandes estudios, esto es, una historia intensísima en cuanto a lo emocional pero en la que se mantiene magistralmente la contención en lo dramático y la ironía ante lo tópico ya comentado... La emoción que genera es mucho más profunda y da como resultado una inyección de energía positiva gracias a la perspectiva del niño, que afronta con inteligencia y sensatez el desarrollo de los acontecimientos, y al hecho de que progresivamente, partiendo de un escenario tan poco prometedor, los obstáculos se van solventando...Al hilo de esa ruptura del horizonte de expectativas del espectador, es necesario destacar la ausencia total de maniqueísmo en los personajes, eligiendo como ejemplo idóneo de lo que digo la evolución del padre, un hombre que en un primer momento parece vaticinar una amargura que ya le ha carcomido sin remedio el corazón y que ofrece su lado más entrañable con el desarrollo de la trama.. En general, los personajes resultan, en contra del excesivo dramatismo o la desmesurada agresividad que se podría esperar, ante todo rotundamente humanos, jodidos, sí, pero- quizá también por eso- sensibles. Con una banda sonora genial que, añadida a todo lo demás, hace de ésta una película imprescindible, de lo más interesante del inicio de la década, sin duda, y un paso adelante en la compleja empresa que supone abordar el tema histórico social, aunque el film rebase el género y la denuncia sea algo que rodea pero no el fin, sin quedarse en un fidedigno y comprometido retrato de un espacio tiempo determinado en el cual la historia del particular no es más que un pretexto (cosa que al carismático y querido Loach a veces le sucede).Se puede ser dramático y contenido, no hay que caer en rollos dickensianos venidos a menos (Bailar en la oscuridad, del “incuestionable Trier –lo peor y tristemente casi único conocido y reconocido del Dogma) o en folletines inverosímiles de corte engañosamente íntimo (Caso de Cinema Paradiso, puro lacrimeo mohoso cuya única grandeza reside en una magnífica banda sonora).
martes, 12 de agosto de 2008
Violeta Violenta... Bullets over Broadway (Woody Allen, 1994)



“Cusack, magistral Allen”
Este es uno de esos films exquisitos, impecables en todo sus aspectos (casting, ambientación, guión, trama...), algo, por otro lado, nada sorprendente si hablamos de Woody Allen (en él los fallos son más bien la excepción... Por fortuna el número es escaso y se circunscribe para mi en todo lo que ha hecho tras "Todo lo demás")... Todo el equipo artístico y técnico está en estado de gracia dando como resultado un maravillosamente bien contextualizado ambiente teatral y social de la época, a partir del cual se traza una brillante reflexión sobre el oficio de escribir y sus límites éticos que, en este caso, salpican a la propia realidad de los personajes... A la vez, la coexistencia de dos mundos a priori opuestos, el teatro y la mafia, que se resuelve en el inolvidable Cheech... La ironía continúa con la presencia del tercer bando: el de los intelectualoides que creen estar por encima del resto de la sociedad (con la famosa disgresión sobre qué deberíamos salvar de un incendio, al ser humano o a la única copia de un texto shakesperiano). Todos y cada uno de los personajes están diseñados escrupulosamente, lo cual crea una percepción coral de la historia en la que se recogen los estereotipos de ambos mundos: inolvidable la crepuscular estrella encerrada en una dimensión paralela o la gritona e inculta novia del capo... Y por supuesto, el magnífico alter ego de W.A. que, como Branagh en Celebrity, hace posible eso que a los seguidores del director/actor nos cuesta tanto: disfrutar igual e intensamente con sus películas a pesar de su ausencia... Realmente ambos actores, creo que aún no lo suficientemente reconocidos, lo bordan porque hacen el clásico personaje de Allen a su manera, enriqueciéndolo sin que pierda un ápice de su esencia (que aprenda el protagonista de 'Todo lo demás')... Realmente imprescindible film por su pulcritud y su riqueza, y una de esas experiencias idóneas para arrancar una sonrisa y alegrarte el día dándote al mismo tiempo una lección maestra de cine.
domingo, 10 de agosto de 2008
Debilidades... Fry y Homer, simbiosis de fracaso personal y desastre perpetuo ante la presencia enfermiza de la tele...




"That's not why people watch TV. Clever things make people feel stupid and unexpected things make them feel scared." (Phillip Jay Fry)
"Television! Teacher, mother, secret lover" (Homer Jay Simpson)
Comparten algo más que el segundo nombre... Y, por derecho propio, son el pilar que sostiene la trama de sus respectivos microuniversos; más allá del efectismo que desde el principio y sobre todo para el gran público tienen Bartolomiu J. (?) o Bender Bend Rodríguez (sin quitarle un ápice de reconocimiento al robot delincuente más querido del planeta ni a ese niño que es carne de presidio), ellos encierran la clave para entender la crítica al mundo moderno; en este sentido, sus frases los delatan por separado y sus trayectorias evidencian que ambas creaciones se retroalimentan, desde su consabida estupidez (científicamente probada con el crayola de Homer y la monstruosa autoprocreación de Fry) hasta el hecho de ser siempre los causantes de todos los males del mundo, normalmente sin tomar partido en ello o por mirar la vida con ese prisma extralimitado... En el fondo, con su ingenuidad y su egoísmo natural comunes, advertimos en Fry a un Homer de 10 años menos amén de una extraña evolución entre uno y otro ¿quién evidencia con mayor contundencia su profunda imbecilidad? seguramente Homer, aunque nos gustaría ver por un agujerito los 30 y los 35 años de nuestro Fry (una pena que todos permanezcan congelados en el tiempo).
Fry, aun estando menos machacado por la vida, bebe cerveza como un cosaco (también afirma haber padecido 3 infartos a base de Slurm), consume tele sin selección alguna y lleva una vida de inmerecido parásito, insustancial pero cómoda... Cómo Homer a sus 36-38 años sigue vivo (se predice su muerte una vez alcanzados los 42 y recordemos cómo la máquina de Farnsworth dio una fecha también cercana a la caída de Fry) es un hecho sólo explicable en los surrealistas parámetros del mundo creado por Groening y los suyos (surrealismo de verdad, no con la gratuidad con la cual hoy utilizamos el término porque desde mi punto de vista, las malas copias de Los Simpson o Futurama no son surrealistas, sólo tonterías reaccionarias porque sí- véase Padre de Familia, American Dad o South Park)... Después de los Monty, nadie había sido capaz de construir un legado así (por supuesto, en el terreno del humor, benditos sean Faemino Y Cansado), algo de lo que todo el equipo es perfectamente consciente y que no se cansan de reflejar a drede con muchos detalles a veces sutiles (¿recordáis el loro muerto del ciego que se queda con el perro de Bart?¿y el sketch del loro con Palin y Cleese).
Lo dicho, un placer y una recomendación establecer puntos de conexión entre los personajes de Springfield y de Nueva Nueva York, todos ellos condenados por una sociedad que agoniza, lo hacía en el 2000 y lo hará en el 3000, en torno a la tele.
Por cierto, visitad el pequeño anuncio de la última temporada en mundo fox... Larga vida al dios Homero! http://www.mundofox.com/la/series/los-simpson/
martes, 8 de julio de 2008
"Legendario Ingmar, magistral Pedro" (Tacones lejanos, 1991)



Lástima que este film haya quedado, a líneas generales, como aquella pifia de Almodóvar al contar con alguien como Bosé... La verdad es que su interpretación no es ninguna maravilla pero, en fin, en este caso, cumple, y la calidad del film hace de éste un detalle mínimo... Más daño provoca en el espectador Miriam Díaz Aroca, sólo de recordarla diciendo eso de "le mató, le mató", me da ganas de matarme a mi también.
Por lo demás, esta película planea magistralmente sobre otra joya de Bergman, Sonata de otoño, mediante la intertextualidad externa y explícita que el personaje interpretado por Victoria Abril pone de manifiesto al comparar de manera concreta la situación de ella con respecto a su madre con la que viven los seres creados por el sueco con Liv Ullman e Ingrid Bergman al frente.
Almodóvar hace aquí su propia sonata, ideal base para él por tratarse tb de una película que habla de mujeres y mujeres, por ser puro diálogo e introspección al más puro estilo de Ingmar, y en ese camino aporta nada menos que su peculiar universo, su estética, los seres contradictorios y pasionales que lo habitan y por supuesto, la intensidad de las relaciones que se desatan en él... Dos relaciones madre e hija paralelas, cómo de golpe un abandono maquillado durante años explota arrasando los cimientos de un espacio supuestamente feliz que no es tal: en la sueca, con esa hermana enferma; en la española, con el trágico suceso que determina la resolución argumental del film... Rebeca, por debajo de esa vida supuestamente de lujo interno y externo, se enfrenta al desafío de sacar a la luz su verdad, y será precisamente esto lo que abrirá otro hilo de luz en el camino.Todo un círculo que busca su término y que está lleno de pasajes memorables en ambos casos y de unas interpretaciones (los dos tandems se salen) sublimes (Eterna Marisa Paredes que por fin con este papel es reconocida como ya se merecía)... Cine de autor en estado puro, reflexión de alcance universal sin pretensión extra, maravilloso ejercicio ante la arriesgada empresa de reinterpretar al insuperable maestro... Otro regalo de Almodóvar a la historia del cine que ni siquiera los errores de casting pueden empobrecer y que merece la pena revisionar.
lunes, 30 de junio de 2008
"Lord Burton y su mundo de sombras" (Corpse bride, 2005)


La verdad es que tras el hallazgo de Pesadilla antes de Navidad (1993) - que no dirigió, pero produjo y bendijo con el sumum de su universo-daba miedo que Tim Burton se repitiera en el espacio de la más auténtica animación ( temor no demasiado fundado porque ha demostrado ya ampliamente que es un 'cráneo previlegiado'con un mundo ficcional alucinante e irrepetible) pero ratifico con entusiasmo que este hombre y su equipo hacen una labor impagable gracias a la cual podemos asistir a todo un derroche de sensibilidad, artesanía, belleza, humor y magia sobre cuya autoría es imposible dudar; a partir de una trama sencilla, Burton configura un espacio dual pero perfectamente ensamblado.
La mezcla que el espectador experimenta entre cercanía hacia los personajes y un cierto desasosiego me parece lo más sobresaliente del film.Como siempre, la expresividad de estas criaturitas puede llegar a ser infernal pero se encuentran extrañamente dulcificadas por un toque angelical en algunos casos (Sally o Emily) y "cómico- siniestro"en otros (el alcalde de Halloween o Lord Barkis); esta atmósfera de hieratismo, casi prerrafaelista vuelto a la modernidad, envuelve y atrapa, logrando que la muerte, encarnada en un mundo mucho más liberado y divertido que el de los vivos en voluntaria paradoja, sea capaz de provocar la sonrisa y emocionar hasta la lágrima (vaya llantera la del final).
La configuración exquisita de todos los personajes merecería un capítulo aparte pero al menos me detengo en los protagonistas, que no pueden estar mejor definidos... La novia, con la piel ya azul y alguna extremidad en puro hueso, preciosa, impactante, conmovedora y, no obstante, en ocasiones, desafiante; toda una protagonista de leyenda becqueriana (increible la sensación que producen los planos en los que la joven camina de espaldas).
Yo diría que la película es perfecta tanto en su composición (la música de Elfman también magnífica y ya parte del sello Burton) como en su ejecución, y aplaudo que todavía haya gente en U.S.A. con una idea tan 'artística' del cine en general y de la animación en particular ( como en otro género y ámbito, los geniales creadores de Wallace y Gromitt) ahora que todo parece poder resolverse en el primer caso con mucho presupuesto y en el segundo tirando de ordenador (la mayoría de las veces con resultados más que decepcionantes)... Y esto está muy bien cuando la máquina está al servicio del arte ( Buscando a Nemo de 2003, por ejemplo) y no cuando el arte se convierte en una indigna excusa para hacer tonterías informatizadas como churros (Chicken little y cosas así- bonito pretexto el de "es para niños... ¿Y jim Henson, por ejemplo, en las dos series del Cuentacuentos de 1980 y 1990 o en Dentro del laberinto de 1986? ¿hay algo mejor?).
Una recomendación: Elegir la opción de la versión doblada puede resultar más fácil pero en este caso concreto (como en realidad, en ninguno... Una vez te acostumbras es un regalo)no lo recomiendo en absoluto... Nadie como la ofélica Helena Bonham-Carter y Depp para poner la voz y el corazón a una pareja tan armónica por alguna extraña razón (ellos mismos parecen salidos del imaginario pictórico Burton).
Un inconveniente: Quizá yo he echado de menos un mayor metraje que permitiera más escenas en las que Víctor, en ese perderse por el cementerio ( como hacía Jack) con el cuello tronchado y el paso indeciso, nos hubiera permitido ver cómo el personaje va encajando la situación y asumiendo su nuevo papel... Nada que pueda considerar no obstante un defecto, más bien lo dejo en una apreciación personal.
Lo dicho, mágica, magnética, divertida, emocionante... 100% Burton.
Por cierto, curiosísimos los extras de la edición especial (porque este tipo de ediciones pueden ser una maravilla para el freak o un engañabobos).
martes, 24 de junio de 2008
"... Y Truffaut creó a Antoine Doinel" (Los cuatrocientos golpes, 1959)


Con este film, Truffaut pone en práctica de manera paradigmática una de sus citas más famosas (aquélla en la que afirmaba hacer las películas que le hubiera gustado disfrutar en su adolescencia o juventud)... La saga de Doinel, ese joven pícaro, indisciplinado, en ocasiones, frío, calculador, y sin embargo dotado de una sensibilidad única y escondida en un primer momento de su ciclo vital... todo un icono del cine europeo y por supuesto uno de los más carismáticos rostros de la Nouvelle Vague. A través de los diferentes "capítulos" de este personaje, híbrido entre las vivencias del propio director y las de Jean-Pierre Leaud -consolidando desde ahí una relación de mutuo enriquecimiento-, asistimos a un retablo de tramas y secuencias imprescindibles para todo amante del cine decidido a entrar en el microuniverso que fue el cinemá vérité... Sin duda, esta serie constituye el acercamiento más humano posible al complejo individuo que también fue el director; tómese esto como mera anécdota y curiosidad, dada la obviedad de que lo que hace buena o grande una obra de arte es el continente que envuelve un contenido creíble, que no veraz. Es un verdadero regalo para el espectador la continuación que tuvo este film, dada la difícil situación de partida que encuentra el personaje y que puede dejar un sabor agridulce... Aún así, entendida individualmente, hablamos de una gran película en la que uno engacha emocionalmente con el protagonista (eso tan pretendido por todo director que escribe historias de 'personajes') y con ese incomprendido mundo interior que sólo los que vemos el film conocemos ( porque el resto actúa con una falsa preocupación que habla mucho y muy bien de lo fácil que nos resulta hacernos los sordos ante un niño rebelde 'con causa'... Sin embargo, el carácter enérgico y optimista Antoine permite que Truffaut no haga de esto un drama sensiblero, sino, a su estilo, pura contención que provoca una emoción en el espectador más íntima, más intensa, nada facilona o superficial.
A destacar la increible interpretación de Jean Pierre Leaud, que conquista a la cámara en los momentos de pillaje y en los contados pero tremendos instantes en que el personaje como niño que es se viene abajo ( inolvidable la escena del llanto contenido en el furgón trás las rejas).
A pesar de la calidad, indiscutible, desde mi punto de vista, de este film como unidad, Los cuatrocientos golpes supone un perfecto prólogo de las grandes inquietudes y soledades de Doinel que con las siguientes películas irán desarrollándose, dando lugar a un críptico armónicamente cohesionado y coherente.
Con el visionado del film lo único que apetece es zamparse las demás incursiones en las que veremos al magnético e irresistible Doinel crecer ( su relación con las mujeres será uno de los grandes atractivos) como hombre y como artista ( en una línea narrativa paralela y, claro, perfectamente entrelazada a su andadura vital, se despliega toda una reflexión metaliteraria en la que Truffaut pone sobre la mesa sus preocupaciones sobre el oficio del escritor).
Por cierto, maravillosa y nunca suficientemente rememorada la escena del guiñol en la cual el director, en su afán por captar la realidad, sorprende a unos niños que disfrutan tremendamente del espectáculo infantil ajenos al hecho de estar siendo grabados.
sábado, 29 de marzo de 2008
VIoleta Violenta... AfterHours o Jó,qué noche de Martin Scorsese (1985)


Paul Hacket y los demonios del So-Ho
Es una lástima que este camaleón que es Scorsese se vea tan incomprendido (a pesar de ese Oscar, tardío e insuficiente), demostrando que a Hollywood, a líneas generales, se le puede aplicar aquello que Allen decía en Annie Hall sobre California (Hollywood no tira la basura, la convierte en ¿cine?)... Esta vez un Marty aún joven para este mundillo, hace género, algo sólo al alcance de unos pocos, pero por desgracia, dada esa lacra de la comedia como género menor en cualquiera de sus maneras, y unida ésta a que sólo se ha hecho caso de verdad al Scorsese de mafias, nos encontramos con un despliegue de ingenio y de saber hacer que en general es visto como una buena cinta y nada más... La edad de la inocencia, Gangs of New York o La última tentación de Cristo viven, salvando las distancias, esta suerte de injusticia.
El inolvidable Paul Hacket y su laberinto neoyorkino de infortunios entre artistillas, rateros y demás almas excéntricas, desorientadas y, en cierto modo, diabólicas por ofrecer una primera impresión amable y descubrir su desequilibrio poco después, dan lugar a una trama espectacularmente trazada desde su guión original (la tesis de Minion)hasta la puesta ante la cámara... Todo fluye, ágil, a golpes, sin dar tiempo a salir de la historia pero a la vez logrando que el espectador mire a Hacket con cierta distancia, para que no sea la vivencia tan insoportable como lo es, de hecho, para él... Sin embargo, como pasa con las películas de este calibre, uno la ve por enésima vez y desea profundamente que el personaje de Dunne no de un solo paso hacia el So-Ho... Demasiado tarde: la magia comienza de nuevo y nuestro improvisado Ulises se embarca otra vez en una caída al vacío que irá demacrándolo a todos los niveles.
El humor de esta película 100% hijo de su director, atroz, lo es más curiosamente porque las situaciones en que se produce no permiten una risa que no sea de desesperación... Ironía ante lo absurdo sin tregua.
El elenco en estado de gracia se ve hilado por un tremendo Griffin Dunne que asume como nadie a ese oficinista apagado que de repente sufre un cortocircuito... Soberbia la progresiva pérdida de las maneras, la salida paulatina de su mundo para sobrevivir en un espacio inmenso que no obstante Scorsese y su equipo se encargan de convertir en escenario claustrofóbico, elíptico, de caminos tan circulares como la propia dinámica de la película; su estética recuerda por momentos, con esa "niebla" que emerge del asfalto, al apocalíptico paisaje de la infernalmente lírica Blade Runner (1982).
Perfecta para cualquier momento, divierte terriblemente y hace del cine una experiencia única a partes iguales... ¿La comedia un género menor? en manos de Scorsese, de Allen, de los Coen o los Python entre "algunos" otros (tampoco muchos), la comedia alcanza su cenit.
Es una lástima que este camaleón que es Scorsese se vea tan incomprendido (a pesar de ese Oscar, tardío e insuficiente), demostrando que a Hollywood, a líneas generales, se le puede aplicar aquello que Allen decía en Annie Hall sobre California (Hollywood no tira la basura, la convierte en ¿cine?)... Esta vez un Marty aún joven para este mundillo, hace género, algo sólo al alcance de unos pocos, pero por desgracia, dada esa lacra de la comedia como género menor en cualquiera de sus maneras, y unida ésta a que sólo se ha hecho caso de verdad al Scorsese de mafias, nos encontramos con un despliegue de ingenio y de saber hacer que en general es visto como una buena cinta y nada más... La edad de la inocencia, Gangs of New York o La última tentación de Cristo viven, salvando las distancias, esta suerte de injusticia.
El inolvidable Paul Hacket y su laberinto neoyorkino de infortunios entre artistillas, rateros y demás almas excéntricas, desorientadas y, en cierto modo, diabólicas por ofrecer una primera impresión amable y descubrir su desequilibrio poco después, dan lugar a una trama espectacularmente trazada desde su guión original (la tesis de Minion)hasta la puesta ante la cámara... Todo fluye, ágil, a golpes, sin dar tiempo a salir de la historia pero a la vez logrando que el espectador mire a Hacket con cierta distancia, para que no sea la vivencia tan insoportable como lo es, de hecho, para él... Sin embargo, como pasa con las películas de este calibre, uno la ve por enésima vez y desea profundamente que el personaje de Dunne no de un solo paso hacia el So-Ho... Demasiado tarde: la magia comienza de nuevo y nuestro improvisado Ulises se embarca otra vez en una caída al vacío que irá demacrándolo a todos los niveles.
El humor de esta película 100% hijo de su director, atroz, lo es más curiosamente porque las situaciones en que se produce no permiten una risa que no sea de desesperación... Ironía ante lo absurdo sin tregua.
El elenco en estado de gracia se ve hilado por un tremendo Griffin Dunne que asume como nadie a ese oficinista apagado que de repente sufre un cortocircuito... Soberbia la progresiva pérdida de las maneras, la salida paulatina de su mundo para sobrevivir en un espacio inmenso que no obstante Scorsese y su equipo se encargan de convertir en escenario claustrofóbico, elíptico, de caminos tan circulares como la propia dinámica de la película; su estética recuerda por momentos, con esa "niebla" que emerge del asfalto, al apocalíptico paisaje de la infernalmente lírica Blade Runner (1982).
Perfecta para cualquier momento, divierte terriblemente y hace del cine una experiencia única a partes iguales... ¿La comedia un género menor? en manos de Scorsese, de Allen, de los Coen o los Python entre "algunos" otros (tampoco muchos), la comedia alcanza su cenit.
jueves, 27 de marzo de 2008
Violeta Violenta... Julio Romero de Torres

Julio, Cordobés maldito.
Si habláramos de sobrevalorados dentro del panorama cultural universal, no bastaría con una sola vida para adentrarse en ese jardín.. Sin embargo, mi paciencia es infinita y mi lengua afilada cuando lo atroz se hace "incontestable"...
No podemos decir lo mismo de Romero de Torres sino todo lo contrario. Su talento, tantas veces vilipendiado por críticos de arte que quizá cometieron el mismo error que aquel pintor conceptual del que hablaban Faemino y Cansado ("permaneció 5 años en Económicas pensando que lo hacía en Bellas Artes... No aprendió ni de lo uno, ni de lo otro"), para mi no tiene discusión, pero parece que aún nos sale un apocamiento propiamente cañí, el mismo que ha dilatado el que a Javier Bardem, por ejemplo, se le valore como uno de los mejores actores DEL MUNDO, hasta que los americanitos se han equivocado este año y por fin le han dado la maldita estatuilla. Sí, todavía con respecto a Romero de Torres rige ese aplauso a medio cocer, quizá en parte porque un contenido localista, para el gran público, no puede esconder nada atemporal y aespacial (¿no recuerda esto a lo que aún sucede con Lorca y esa absurda disputa entre el Romancero y Poeta en N.Y.?); y es que tal planteamiento, además de ir contra presupuestos tan incontestables como la dicotomía fondo/forma establecida por Jakobson allá por 1959 en la famosa conferencia de Indiana, es un "ábrete boca y di lo que quieras", algo que, a ver que le vamos hacer, se encuentra uno con tanta asiduidad.
Córdoba es un escenario, ni más ni menos que eso... Y, como el jinete lorquiano, Julio la buscó sin descanso, herido de muerte y aún inmerso en ella, murió como es inherente a cualquier artista de verdad, persiguiéndola todavía; y, a pesar de los malditos tunos(una plaga, una verdadera plaga), lo hizo en nombre de la gravedad, de esa grandeza magnética, elegante, milenaria que es Córdoba, tierra oscura repleta de callejones del gato, sí, pero también y como nadie de callejones de las flores. Su, desde mi punto de vista perfección técnica, que transpasa el óleo y desploma la entraña,ni siquiera es todo lo que se puede decir... Y Córdoba me sigue pareciendo lo mejor para ese devenir de reivindicadas pasiones, consideradas muy bajas por la sociedad de su tiempo (y por desgracia aún por algún energúmeno de la actual) como el lesbianismo no como particularidad sino como otra manera más de expresión amor y deseo; los bajos fondos en una dignificación visionaria del mundo de la prostitución, algo que le hizo pagar duros peajes en concepto de popularidad y ascensos; los comportamientos irracionales de los amantes, sin juzgarlos, simplemente, robándoles el alma para filtrarla por la tela; y, entre otras tantas vertientes (maldito sea el que dijo que no era más que un pintor de carteles,ése sí era maldito), el encuentro al margen del bien y del mal, más allá del paraíso, entre lo sagrado y lo profano, la mayor herejía del mundo nunca fue tan bella, tan sublime.
La Gracia (1915) es uno de los cuadros que más venero y que en mi niñez más impacto me causó... Nada como este cristo descendido, esta mujer aniquilada como pago por su lascivia, por haber elegido el placer al dogma.
Increible la anatomía y su postura, esa caída que parece mantenerse sin ayuda; el deseo apagado da paso a una belleza sublime imbuida, eso sí, de la más profunda oscuridad pero que parece no apagarse nunca. Córdoba envuelta en un sudario sobrevive a las envidias ajenas y a las propias fallas... Córdoba está ahí, albergada en el cuerpo más bello que jamás haya existido.
Increible la anatomía y su postura, esa caída que parece mantenerse sin ayuda; el deseo apagado da paso a una belleza sublime imbuida, eso sí, de la más profunda oscuridad pero que parece no apagarse nunca. Córdoba envuelta en un sudario sobrevive a las envidias ajenas y a las propias fallas... Córdoba está ahí, albergada en el cuerpo más bello que jamás haya existido.
Oscuridad y desgarro, tristeza antigua, inmortal, nada que ver con la sarta de tópicos que, incluso con la mejor intención, cosifican este legado con ideas como que la mujer cordobesa es sólo gitana, porque claro, lo gitano es andaluz, como si esta legendaria estirpe no fuera española con todas las letras... La Chiquita piconera debe mucho a la belleza Asia Aceituna pero no menos que a las raíces cristianas, judías y mozárabes que esencializan a parte de verdades más o menos ajustados sobre aquella lejana convivencia, el universo de Romero de Torres, a fin de cuentas, una idealización cargada de sentido. La mujer de sus lienzos es mármol ofélico, casi amarillento, curva equilibrada, fídica y un profundo contraste entre la languidez primera con la oscuridad inasible desde el párpado hasta el inicio del pómulo... Pieza de tanagra quebrada desde el origen, con cien pasados a sus espaldas, sufriendo conscientemente sólo por el último, ángel, ser transterrenal y, sin embargo, sangre y voluptuosidad.
Sirva esta espontáneo homenaje como un abrazo al antiguo desde una aprendiz de oscuridades, discípula indigna a la que salva la realidad de esa obsesión que, como decía J.L. Amaro la vez que lo conocí, sería en este caso, la poesía.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

