John Cleese dixit

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It´s... AngiePython´s The flying Verses...

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lunes, 22 de junio de 2009

Y así empezaba mi querido Arde abril...





¡Jules, míranos bien!


“ (...) If it rains, a closed car at four/ and we shall play a game of chess,/ pressing lidless eyes and waiting for a knock upon the door”.
(“A game of chess”, The wasted land)[1]


Te invito a dar un paseo
con el rostro inmáculo y los dedos cruzados...
Sileno ha caído presa de Morfeo,
amante torpe e inconstante;
El más sádico voyeur adormecido
ante mi asombrosa incompetencia
de Mata- Hari... Madame Sosostris equivoca
el orden de su última tirada;
Yo lo asumo y la sigo... Me dejo morir
con su quietud de cómplice sin ánima
y Jules me mira como un niño perdido
que busca entre monstruos y hortalizas a su madre;
A Jim le bastan las cuencas, y, vestido de vacío,
trasnochado, se levanta sin dudas...
“¡Jules, míranos bien!...
No habrá otro ángel que nos asista”;
No imaginé peor muerte que ésta,
cercada por siluetas de éter y memoria
que nos dan la espalda, incapaz
de conmover a nadie en 35 milímetros;
“Sálvese quien pueda”... Olvidé
añadir “quien quiera”, en ese segundo
congelado, de montaña rusa, invadida
por un arrepentimiento quizá aprendido;
sin despedidas, en calma, volví a envainarme
en el Sena, esta vez tan resbaladiza
que nadie hubiera podido (ni querido) salvarme...
Jules tomará otra taza de te;
El líquido entre líquido se oculta y se diluye...
Solubles, los 3, nos adherimos
al paisaje... Sólo nosotros disfrutaremos
este amplio garaje de noche blindada;
El ladrón y el amante ya gozan de amplias vistas:
suelo de lodo, lluvia de sombreros y suicidas bajo custodia...
Hoy, triple salto mortal, y los guardianes también hundidos;


A falta de hoz y de ojos,
el paso firme y la prestancia natural anulan
toda la fuerza de Yago remordido y envenenado...
Desdemónico esperabas el final de este viaje;
Te dije “no hay riesgo de sed... El camino es breve
y el sin sentido voluntario y guiado”...
Por nuestro faro, luz que agoniza, bajo ella
se olvidan y se pervierten todas las cosas;
La paloma equívoca te invita a que te hagas el muerto
en esta piscina de alquitrán negro sobre azul... Evita
la risa más floja en los mofletes para que no te hundas;
Y no reclames si te pierdes otra vez...
Fue rápido por exigencia de tu calma, del aliento vampírico
que no leía el cristal duro de los tintados... Fue insulso, como nosotros;
Sé que no sólo los hay que son agua de pozo
aunque el fango los alumbre y una tormenta de arena
con vocación bautismal les borre para siempre la osadía;
Fulminados por el agua con olor a sangre sobre asfalto,
“hagamos un trato”[2] y cuenta hasta diez, hasta cinco,
pero para este morir sin morir no cuentes contigo;
Jules empieza a cansarse de esta farsa
mal escrita ( y peor interpretada), con verdad inverosímil...
Te mentiría si negara que ha soñado esto mil veces;
Lo ha hecho cerrando sus párpados de implante, ha recreado
otro abril sin mí sobre agua y tierra firme,
desde el verbo presa en alquitrán, sepulcral no nata;
Jules, como siempre al margen... Al abrigo
de tu subconsciencia, navegando
sin tu permiso en aguas internacionales... A voluntad
ignorado siempre por mí;
He sido la otra, incapaz de competir siquiera
con una fotocopia tuya, atormentada
en la sospecha de que otro cuerpo, más limpio,
respire bajo tu piel y ahora te sobreviva; A ciegas,
me sigues, y Jules te ve empequeñecer,
desgarrándose a corazón abierto...
Te hablo ahora, cadáver, te miento, Jim, a sabiendas
de que puedes, pudiste, vivir sin mí.
Ángela Jiménez

[1] “Y en caso de lluvia, un coche cerrado a las cuatro./ Y jugaremos una partida de ajedrez,/ apretando los ojos sin párpados, a la espera de un golpe en la puerta”. Ibídem. págs. 224-225.
[2] Título y verso del poema de Mario Benedetti, Poemas de otros, Madrid, Visor, 1974.

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